Se puede decir que son conceptos equivalentes y, para que lo comprobéis, definamos cada uno de ellos.

Una redundancia es una “repetición innecesaria” de palabras (Mesanza, 2009). Este autor cita, entre otros ejemplos, a:

A mí, personalmente, me parece que… en lugar de me parece que…

Más mayor en lugar de mayor

Salida exterior del local en lugar de Salida del local

Esta es mi opinión personal en lugar de esta es mi opinión

Pero sin embargo… en lugar de pero o sin embargo

Y podríamos citar más ejemplos pero creo que ya se entiende el concepto. Ahora bien, ¿qué es un pleonasmo?

Es una figura que aparece cuando en una oración o frase añadimos palabras innecesarias pues ya el significado de estas está incluido en lo expresado. Sin embargo, con esas palabras innecesarias “se añade expresividad a lo dicho” (DLE, 2020). Claro está que, en la mayoría de los casos, no es necesaria tal redundancia. Veamos algunos ejemplos siguiendo a Mesanza (2009):

Colofón final es un pleonasmo y, por tanto, resulta más adecuado colofón. ¿Por qué? Porque la definición de colofón es, siguiendo al DLE en su segunda acepción, “remate, final de un proceso”. Por ello, en la definición de colofón ya está incluido el significado de final. ¿Lo veis?

Otro ejemplo del mismo autor:

Conclusión final es un pleonasmo porque una conclusión es una “ideaa a que se llega después de considerar una serie de datos o circunstancias .” (su segunda acepción) o “fin y terminación de algo” (su tercera acepción. Las dos mencionadas son del DLE). En cualquier caso, concluir algo se ha tenido siempre que finalizar un proceso y evaluarlo, de tal forma que no es necesario añadir el adjetivo final. Este error es frecuente en no pocos trabajos académicos.

Más ejemplos:

Sorpresa inesperada en lugar de sorpresa

Totalmente gratuito en lugar de gratuito

Proyectos de futuro en lugar de proyectos

Utopía inalcanzable en lugar de utopía (Mesanza, 2009)

Accidente fortuito en lugar de accidente

Sumergir bajo en lugar de sumergir

Nunca antes en lugar de nunca

Requisito imprescindible en lugar de requisito (Guerrero Salazar, 2000)

Pero es cierto que, si este pleonasmo posee un valor expresivo sí puede emplearse. Esto ocurre en la poesía. En opinión de Lázaro Carreter: “Esta figura, que vale lo mismo que sobra o redundancia, es viciosa cuando, sin necesidad, se usa de palabras que ni hacen falta en la locución ni le añaden belleza alguna”; en cambio, “es útil cuando ciertos vocablos, al parecer superfluos, se emplean para dar más fuerza y colorido a la expresión”. Aquí señala:

Lo vi con mis propios ojos

Yo mismo estuve

Volar por el aire (Lázaro Carreter,2008)

¡Espero que os haya quedado claro! Si queréis contactar conmigo, podéis hacerlo a través del siguiente correo: belenriescospain@gmail.com . ¡Un saludo!

En Español – B. Riesco©

REFERENCIAS

Guerrero Salazar, S. (2000). “Las redundancias en español: un medio para pulir en los niveles de perfeccionamiento” en Centro Virtual Cervantes, Actas IX, ASALE

Lázaro Carreter, F. (2008). Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos

Mesanza López, J. (2009). Hablar y escribir correctamente. Barbarismos, impropiedades y dudas en el español oral y escrito. España: Wolters Kluwer

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