¿Alguna vez has pensado sobre tus hábitos de sueño? Creo que siempre pasamos por alto esta actividad porque, al fin y al cabo, no es productiva, ¿no? Bueno, eso es en apariencia. Lo cierto es que nuestro cuerpo necesita descansar y hemos de conceder importancia al sueño. No todo pueden ser prisas y ajetreo.

Te propongo una actividad: rellenar el cuestionario que sigue.

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfGc3XV4IJ2W0EfRaITgPBdGUgguC64KHo70SPkR2OO_nt1XA/viewform?usp=sf_link

Tranquilidad porque la encuesta es anónima. Ahora entenderéis el porqué de esa encuesta. Asimismo, descubrirás alguna de las respuestas, por ejemplo, ¿a qué hora se produce la mayor liberación de melatonina? ¡Sigue leyendo!

El sueño es importante porque, mientras dormimos, nuestro cuerpo pone en marcha distintos procesos de regeneración, por ejemplo, la autofagia (Vázquez, 2018). Os explico simple y rápidamente que la autofagia es un proceso que ocurre cuando nuestras células ya han trabajado lo suficiente. Estas células “mayores” y que ya han cumplido su función no pueden quedarse eternamente con nosotros y, por eso, necesitan ser desechadas y dar paso a otras. Si esto no sucediese, nuestro cuerpo podría empezar a darnos algún que otro problema. Este es un ejemplo de proceso regenerativo que diariamente sucede en nuestro organismo.

Por otra parte, el descanso también es importante para que nuestras hormonas no estén despistadas. Es decir, el descanso ayuda a regular a nuestras hormonas. especialmente importantes son hormonas como el cortisol, las hormonas sexuales o la insulina. ¿Por qué? Ahora vamos a ver algunas de las hormonas que puedes descontrolarse.

> Veréis, cuando no dormimos lo suficiente, ¿no habéis notado que, normalmente, tenéis más hambre? Esto sucede porque perdemos sensibilidad a la insulina. En ese momento, aumenta otra hormona llamada la grelina y esta es la encargada de la regulación del apetito. Si aumenta demasiado y la insulina no trabaja como debe por esa mala noche, tendremos peor control de la saciedad (Vázquez, 2018, Barrionuevo y Moreno, 2018).

> Al dormir poquito, el cortisol también se eleva (Vázquez, 2018; Barrionuevo y Moreno, 2018). Comúnmente se conoce como “la hormona del estrés”, tan común padecerlo hoy en día. A mayor segregación de cortisol, más resistencia a la insulina (aquí si una trabaja mal, la otra también. ¡Ojo! Viceversa también). ¿En qué se traduce esto? Mayor tendencia a incrementar esa “saludable” (ironía, por favor) grasa abdominal. ¡Oye! Si os gusta practicar entrenamiento de fuerza como a mí (y espero que muchos respondáis que sí), tener un cortisol elevado va a ponernos un poquito más difícil el incremento o mantenimiento de la masa muscular.

El tema está en que si nuestra insulina y cortisol están muy descontrolados mucho tiempo, tenemos todas las papeletas para ser elegidos para padecer una enfermedad coronaria o síndrome metabólico. ¿Y esto qué es? Os lo resumo: el estado previo a padecer diabetes tipo II. O, si preferís llamarlo de otra manera, un estado de prediabetes. Y, por supuesto, de este tipo de síndrome muchos médicos (del sistema sanitario español, desconozco otros lugares) parece que no se dan por enterados. La Medicina entendida como tratar la enfermedad con pastillas en lugar de dar salud y vida a los años nunca me gustó, pero, por desgracia, es lo que se lleva en muchos centros de salud de España. ¿O acaso se centran mucho en la prevención? Me refiero a contar en este “maravilloso sistema de salud español” con nutricionistas, fisioterapeutas, psicólogos (muchos, muchos más) y no solo a médicos. Pero bueno, esto lo podemos tratar en otra ocasión. Si te molesta leer mucho esto, querido/a humano/a, te invito a que respondas la siguiente pregunta: ¿cuánto tiempo dedico al día a caminar? ¿A qué velocidad lo hago? ¿Practico ejercicio de fuerza (y puedes usar tu peso corporal, por cierto. No es preciso abonar una cuota en el mejor gimnasio de la ciudad)? ¿Tienes pavor a consumir grasas (es decir, aceite de oliva virgen extra, aguacate, aceitunas, filete de ternera no magro, pescados azules…)? ¿Cuántos dulces (con azúcar o edulcorantes “perfectos” para la microbiota, oiga) ingiero al día y a la semana? ¿Cuántas bebidas gaseosas y/o azucaradas tomo al día y a la semana? ¿Cuánto alcohol consumo al día y a la semana? ¿Soy un humano capaz de hacer todo lo que quiero o me cuesta realizar acciones como atarme los cordones, levantarme del suelo sin apoyo o máximo con un apoyo o aguantar una caminata rápida de 30 minutos? Piensa en esto y luego me cuentas. Antes de escribir, eso sí, cálmate por si lo que has leído no está muy alineado con tus creencias. Quizás, insisto, es un buen momento para repensarlas. Ahora, que si quieres llegar a una edad avanzada con una farmacia de pastillas y tu cervecita, adelante. Eso es “vida”, ¿no? (ironía de nuevo, por si no se ha entendido). Y ya acabo: la edad no es una excusa para no moverse y justificar con ella cualquier achaque, pese a que estos sean debidos al “descuidado” continuo del cuerpo.

> Volvemos al cortisol, pero en este caso relacionado con el neurotransmisor DHEA (dehidroepiandrosterona). Cortisol y DHEA trabajan en sinergia, por tanto, es fundamental el equilibrio entre ellas. ¿Qué ocurre cuando este equipo se desequilibra y no trabaja bien? Que nuestro cuerpo comienza a sufrir inflamación y, entre otras cosas, desregulación del sistema inmunitario, mal funcionamiento de la glándula tiroides o problemas cognitivos, entre otros (Barrionuevo y Moreno, 2018).

> Otros datos sobre el sueño (Vázquez, 2018):

-La hormona del crecimiento comienza a liberarse en torno a las 23 horas.

-La liberación de la melatonina se inicia en torno a las 21 horas y comienza a suprimirse sobre las 7 horas.

¡Ah! Y la luz de las pantallas (móviles, tabletas, televisión…) contribuye a la supresión de la melatonina. Es decir, si poco antes de dormir haces uso de estos dispositivos, después te va a costar muchísimo más conciliar el sueño y este será de peor calidad. Una vez que conoces este dato, ¡haz lo que consideres conveniente! Por cierto, un resumen de lo que os he contado en este punto es:

“La luz azul es el reflejo de tu TV o teléfono, y es perjudicial para la conciliación del sueño pues interfiere con la secreción de la hormona melatonina.”

Briden, 2015

Finalmente, si podemos sobrevivir mucho más tiempo sin comer que sin dormir, esto tiene que tener algún sentido evolutivo, ¿no creéis? Además, aunque muchas veces no la escuchemos, la naturaleza humana es muy sabia.

¡Salud! Si queréis compartir vuestra experiencia o vuestro punto de vista, ¡podéis dejar un comentario! Otra vía de contacto es el correo electrónico:

belenriescospain@gmail.com

Twitter: @belen_ri_

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Letras en español – Belén Riesco©

BIBLIOGRAFÍA

Barrionuevo, E. y Moreno, D. (2018): Cuida tus hormonas. España: Amat Editorial

Briden, L. (2015): Period Repair Manual. Poland: Greenpeak Publishing

Vázquez García, M. (2018): Fitness revolucionario. Lecciones ancestrales para una salud salvaje. Madrid (España): Ediciones Oberon

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