La semana pasada publiqué una entrada sobre Carmen Laforet y hoy voy a hablar sobre tres novelas suyas y sus novelas cortas. Eso sí, tenéis que saber que Laforet escribió en algunos periódicos, entre ellos El faro de Vigo, Pueblo, Arriba y ABC.

Estoy convencida de que la mayoría de vosotros pensáis en la novela Nada cuando recordáis el nombre de Carmen Laforet, ¿no es así? En efecto, su novela más conocida es Nada, premio Nadal en 1944 y publicada en 1945. Su personaje principal, Andrea, es individualista y está alejado de los cánones que para la mujer presentaba la literatura rosa y la de la propaganda oficial del régimen. Otra de sus novelas fue La isla y los demonios y en ella muestra la hostilidad entre los seres humanos (Carullo, 2020). Estas novelas son existencialistas y pesimistas, nihilistas en ocasiones.

NADA

Junto con La familia de Pascual Duarte fue el mayor éxito de posguerra (Cano, 1952).

Es una novela individualista cuyo escenario es Barcelona (la Universidad de Barcelona, la calle Aribau…), concretamente en los años de la posguerra española. Durante la novela, Andrea, el personaje principal, sí experimenta una evolución y madura. En el plano sentimental Andrea observa cómo se desarrollan algunas relaciones sentimentales a su alrededor, cómo han evolucionado y qué han conllevado. No obstante, Andrea también se siente desdichada (Escartín, 2002). Andrea se siente vacía y observa cómo los familiares por parte de madre con los que vive, a veces también critican la personalidad de su madre. Esto supone que Andrea se sienta apartada, incómoda, insegura. Esto es comparado por Escartín (2002) con un niño al que le falta el afecto materno. Andrea cambio a través de lo que experimenta como estudiante en la Universidad de Barcelona, de la amistad con su amiga Ena y de la parte de la familia de su madre con la que vive. Este panorama le causa sensación de agobio. En esta historia se plantean varios dilemas morales a los que se va enfrentando la protagonista.

La historia la relata Andrea en primera persona, por tanto, es protagonista y, su vez, narradora. Vive en soledad la mayor parte de la obra y, además, es introvertada. El mundo que tenía en su imaginación y la realidad no coinciden. Finalmente, puede escapar. Ocurren dos viajes, el de llegada a Barcelona de una Andrea huérfana, y el de la salida de esa ciudad. Andrea ha descubierto en Barcelona el mundo real, este no coincide con el que se presentaba en su imaginación (Escartín, 2002).

Cabe señalar que el espacio en el que tienen lugar los hechos es decisivo.

En el relato aparecen figuras literarias como metáforas, comparaciones y símbolos. Asimismo, “se utilizan recursos del expresionismo pictórico: tonos oscuros, formas distorsionadas, figuras alargadas como las de El Greco o grotescas como las de Goya, que han hecho a la crítica hablar de tremendismo” (Escartín, 2002, p. 72). Por otra parte, la descripción también es importante en esta novela de Laforet.

LA ISLA DE LOS DEMONIOS

Esta novela se publica siete años más tarde de lo que lo hace Nada. Laforet tan solo contaba con una creación conocida y, por ello, el público espera ansioso su siguiente creación. El resumen de esta novela, en palabras de Cano (1953) es que, con ella, Laforet “ha ganado objetividad (su) narrativa y ha perfeccionado y madurado su estilo”.  

SUS NOVELAS CORTAS Y LA MUJER NUEVA

Sus primeras novelas cortas comienzan en la década de los 50. Mientras que los personajes de la primera etapa eran individualistas, ahora la mayoría de estos (mujeres, por cierto) se entregaban a la sociedad con fines esencialmente caritativos. La caridad era una virtud que permitía transmitir el mensaje cristiano que Laforet estaba experimentando en esta época (Carullo, 2020). La mayoría de estas novelas cortas, un 70% siguiendo a Carullo (2020), se producen entre 19250-1955. Bien puede ser debido a un proceso de necesidad económica, a la vez relacionado con la falta de tiempo por su maternidad. Sin embargo, también se aprecia un buen control del relato y una evolución estilística. Roberta Johnson (mencionada por Carullo 2020) afirma que “prevalecen temas de autosacrificio y caridad” en esta etapa.

La novela La mujer nueva (1955) muestra el culmen de ese proceso cristiano y místico que Laforet ha ido experimentando a lo largo de los últimos años. Su protagonista es Paulina Goya y puede considerarse uno de los personajes más complejos de Laforet. ¿Por qué? Por su psicología, por la evolución a lo largo del relato, por su crecimiento personal (Carullo, 2020). Por otra parte, esta dimensión humana, y también más social, estaba aproximando a Laforet a la generación del 50 (Carullo, 2020). No obstante, la generación del 50 unía este mensaje social a un compromiso político, algo que no ocurre en Laforet, pues prefería unirlo a un mensaje místico. Tiene interés en los desheredados, en los indigentes y también en los humildes. Sus personajes se mueven por las buenas acciones, por la ayuda al necesitado. Además, son conscientes de la sociedad en la que se vive en España, con bastante pobreza en general (recordamos que estamos en el periodo que abarca desde 1950 a 1955). Estas novelas muestran a un personaje más colectivo que individual, como ya se ha mencionado. Algunos de los relatos de esta época son El piano”, “El último verano”, “Un matrimonio”, “La fotografía” y “El aguinaldo”. En todos ellos aparece un personaje más colectivo, más social, en lugar de individual.

Pero siempre está presente la relevancia que concede al papel de la mujer. Laforet sí deja ver que las mujeres de sus novelas, en general, están sometidas a las reglas que dictaba la sociedad y, por supuesto, no tenía concepciones igualitarias del hombre y de la mujer. Un ejemplo se recoge en el relato “Un noviazgo”. En él, la mujer rechaza ser pareja de su jefe quien trata de seducirla en numerosas ocasiones y, por tanto, ejerce así su libertad. ¿Estoy diciendo que estar en pareja sea no ser libre? ¡No! ¿Y por qué lo aclaro? Porque aquí todo se puede malinterpretar, a esta sociedad hemos llegado. Pero sí quiero decir que si la opción de estar en pareja y de elegir a tu pareja no es libre y sí es impuesta o aceptada por presión social, en este caso no has ejercido tu libertad. Y esto se aplica a todos los tiempos. Por desgracia, aún bastantes sociedades en el mundo (y creo que no hace falta explicar cuáles. En la española, que yo sepa, hoy en día no es así. Aunque existe un Ministerio de Igualdad y no ha sido gracias a él, precisamente, cuando se ha alcanzado la igualdad. Continúo) siguen permitiendo que la mujer no tenga derecho a elegir en este aspecto (entre otros muchos). Otra novela, “El veraneo”, muestra cómo dos hermanos no tienen acceso a las mismas oportunidades. La hermana menor tiene deseos de conocimiento, es inteligente y buena estudiante, algo que no sucede con el hermano mayor. Sin embargo, los padres deciden que sea la hermana menor la que permanezca en su pueblo, mientras el hermano mayor tiene la oportunidad de estudiar en una gran ciudad. Por suerte, también España ha evolucionado en este sentido, y esto no se puede decir de todas las sociedades actualmente. ¡Ah! ¿El Ministerio de Igualdad tan feminista ha hecho algo aquí? Es que para tener algún tipo de puesto ahí seguro que tan solo es necesario estar metido/a/e/o/u en algún sitio de estos que subvencionan. Pero bueno, yo valoro bastante mi tiempo, por ello he decidido invertirlo en otros asuntos realmente importantes y no dedicarme a descubrir dónde hay que apuntarse para hacer ruido. Sin necesidad, por supuesto, de saber hacer la O con un canuto (es una expresión española que me parece fantástica, ¿no creéis?). cabe añadir que en estas novelas sí se ve de forma más explícita las consecuencias que la guerra ha dejado en la población (Carullo, 2020). Pero es cierto que todos los personajes de esta segunda etapa al principio viven en el tedio hasta que encuentran la presencia de Dios y el encuentro con él (Carullo, 2020). Por tanto, también era una forma de hacer pedagogía sobre la dimensión espiritual del ser humano. Y yo me pregunto: ¿cuántos seres humanos actualmente, en el 2021, sufren esta soledad? ¿Cuántos humanos han abandonado su dimensión espiritual? No es necesario creer en ningún Dios, no es necesario seguir ninguna religión, pero sí es imprescindible pasar tiempo a solas, descubrirse interiormente y cultivar la paz interior.

¿Qué os ha parecido? ¿Os ha resultado interesante? ¡Espero que sí! Comparte si es así y, además, pincha en la estrellita si estás registrado como usuario de WordPress. ¡Y puedes dejarme un comentario si lo consideras oportuno! Además, siempre puedes escribirme un correo a la siguiente dirección: belenriescospain@gmail.com .

¡Un saludo!

Letras en español – Belén Riesco©

REFERENCIAS

De Blas, C. (2010): “Biografía definitiva de Carmen Laforet” en el sábado (suplemento de El faro de Vigo), nº 665

Cano, J. L. (1952): “Carmen Laforet: la Isla y los demonios” en Revista ínsula 15/v

Cerullo, L. (2020): “Carmen Laforet y la generación del 50. La narrativa breve y la mujer nueva (1950-1955)” en Cuadernos AISPI 15:193-208.

Escartín Gual, M. (2002): El mito de la adolescencia en Aloma, de Mercé Rodoreda, y Nada, de Carmen Laforet en Revista de lenguas y literaturas catalana, gallega y vasca, nº 8, pp. 63-80

Palomo Vázquez, M. P. (1958): “Carmen Laforet y su mundo novelesco” en Monteaguado: Revista de literatura española, hispanoramericana y teoría de la literatura, nº 22, pp. 7-13.  

Zuleta, E. de (2006): “Historia de una amistad: Ramón Sender y Carmen Laforet desde sus exilios” en Olivar 7 (8):139-152

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s