Estoy segura de que esta palabra sí te suena. Es probable que la hayas escuchado con cierta frecuencia durante los últimos meses debido a esta enfermedad de la que tanto estamos escuchando hablar (tanto que, incluso, olvidamos que existen otras muchas enfermedades). Como se suele decir, ¡vamos al lío! (Que, por otra parte, ya veréis que no es tanto).

Por cierto, todo lo dicho en esta publicación se apoya en los papers referenciados al final.

Antes de entender qué es la anosmia, vamos a ver rápidamente cómo funciona el sentido del olfato, el cual está estrechamente relacionado con el sentido del gusto.

¿CÓMO SOMOS CAPACES DE OLER?

El sentido del olfato y el sentido del gusto constituyen el sistema quimiosensorial (traducción española del término inglés chemosensory system). Esta habilidad para percibir olores es posible gracias a unas células sensoriales especializadas que se conocen como neuronas sensoriales olfativas (olfactory sensory neurons), situadas en el tejido que se encuentra en la parte más alta de nuestra nariz. Y, a su vez, estas conectan con el nervio olfativo y con el cerebro (NIH, 2014).

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando un aroma está cerquita de nosotros?

Pues bien, las moléculas que tenemos alrededor liberan sustancias aromáticas. Estas sustancias estimularán a nuestros receptores del olfato. En ese momento, nuestras neuronas sensoriales olfativas dirán “¿qué pasa aquí” y comenzarán a informar a nuestro cerebro sobre estas sustancias arómaticas que han estimulado a los receptores del olfato. De esta forma, percibiremos el olor que hay a nuestro alrededor. (NIH, 2014; Boesveldt, 2017).

No obstante, queda una cuestión por resolver: ¿cómo es posible que los olores alcancen a nuestros receptores del olfato? La explicación más sencilla y conocida es a través de nuestras fosas nasales (o nostrils, si estáis familiarizados con el término inglés); no obstante, hay otra vía por la que podemos percibir los olores. Esta vía es un canal que tenemos en nuestro paladar y que conecta nuestra garganta con nuestra nariz. Por este motivo, ambos sentidos (olfato y gusto) están tan íntimamente relacionados.

¿QUÉ ES LA ANOSMIA?

Entendido el proceso del sentido del olfato, ¿qué es la anosmia? Pues bien, cuando el sentido del olfato está al 100% y somos capaces de percibir todos los olores adecuadamente, podemos definir a nuestro sentido del olfato como normosmic o normósmico. Vamos, que está estupendamente.

Si nuestro sentido del no está a tope, pero podemos percibir ligeramente los olores y, por tanto, nuestra capacidad olfativa solo se ha visto disminuida, entonces tenemos nuestro sentido del olfato puede ser definido como hipósmico (hyposmic).  

Si os pasa lo que a mí cuando tuve coronavirus y habéis perdido la capacidad del olfato, entonces tenéis anosmia (same term in English, my friend).

No obstante, también existen otros estados; por ejemplo, la disosmia (dysosmia) ocurre cuando tenemos una alteración en la percepción olfativa. Aquí podemos incluir la parosmia (es decir, que te cambia la percepción normal de los olores, pero puedes percibir olores, aunque no sean los “correctos”) y a fantosmia (phantosmia). ¿Y qué es la fantosmia? Ocurre cuando tienes una sensación de olor que, en realidad, no está ahí. Podemos definirla como percepción de olores fantasmas o imaginarios. (NIH, 2014; Boesveldt, 2017).

Finalmente, una anosmia puede ser uno de los síntomas de la enfermedad provocada por el SARS-CoV-2. Este síntoma permanece un poquito más de tiempo con los pacientes que ya han superado la enfermedad y, en principio, es más prevalente en mujeres que en hombres; así lo mostraba esta revisión de estudios transversales en los que se situaba el ratio de incidencia entre el 33.9% y el 68%, afectando más a mujeres (Meng, X. et al., 2020). Por otra parte, a veces es el único síntoma de la enfermedad. He de decir que no fue así mi caso y apareció como uno de los síntomas más tardíos. Por otra parte, de momento aquí sigue conmigo, aunque podríamos considerar dependiendo del momento del día, que mi anosmia se transforma por minutos en hiposmia, para volver al estado anósmico posteriormente. Seguiremos informando.

Finalmente, este estudio realizado por Chiu et al. (2021) me ha parecido curioso porque contrasta una MRI (resonancia magnética) de una paciente de 19 años antes y después de la enfermedad. El tamaño del bulbo olfatorio antes de la enfermedad era mayor que después de pasar la enfermedad (49.5, 47 y 46 mm3 comparados con 29.96 y 35.51mm3). Se ha asociado esta pérdida de volumen del bulbo olfatorio con la anosmia post infección y con a duración de la pérdida de olfato (Chiu et al., 2021).

¿A QUÉ SE DEBE LA ANOSMIA?

Uno de los factores, sabido de memoria por todos, es la enfermedad causada por el SARS-CoV-2. Sin embargo, hay bastantes más factores; por ejemplo: la edad, las infecciones en los senos paranasales, el tabaco, pólipos en las cavidades nasales, ciertos medicamentos, la radiación (NIH, 2014), las enfermedades neurodegenerativas (por ejemplo, el Párkinson o el Alzheimer) … También la anosmia puede ser de origen congénito; esto es, la persona es incapaz de oler desde el nacimiento. Y, como dato curioso, se han estudiado las mutaciones en 90 genes diferentes en personas con sordera hereditaria y mutaciones en más de 200 genes diferentes relacionados con la

degeneración de la retina; sin embargo, se han llevado muy pocos estudios en este ámbito relacionados con la anosmia (Boesveldt, 2017). Finamente, hay otro tipo de anosmia, la anosmia idopática. A ver, aunque el “apellido” suene muy raro, una anosmia idiopática es cuando no se tiene ni idea de lo que ha podido causar esa anosmia (Huynh et al,, 2020).

¿AFECTA LA ANOSMIA AL DÍA A DÍA?

Ya os digo yo sin mencionar estudios aún que sí. Es una sensación bastante rara y, ciertamente, te hace valorar muchísimo ese sentido que pasa tan desapercibido y que es tan importante: el sentido del olfato. Eso sí, yo también perdí el sentido del gusto y todavía estoy en proceso de recuperación del mismo. Y ahora, dejo mi experiencia personal, para basarme en los estudios.

No se tiene capacidad para percibir olores que pueden estar avisando de un peligro (por ejemplo, un escape de gas o comida en mal estado).  También se pueden presentar dificultades para cocinar, disminución del apetito y del disfrute de comer (y se pueden dar casos de pérdida o ganancia de peso. Sí, estáis leyendo bien, no solo de pérdida), dificultad para mantener una correcta higiene personal (si te duchas 7 veces al día por miedo a oler mal no estás teniendo una correcta higiene personal, tan inapropiado es el exceso como el defecto), deterioro de las relaciones sociales y pérdida de confianza en uno mismo, depresión y ansiedad (más mujeres sufren estas dos últimas consecuencias mencionadas), soledad… (Boesveldt, 2017).

ENTONCES, ¿TIENE TRATAMIENTO?

En primer lugar, ¿cómo se detecta? Si os hacéis una revisión médica cada cierto tiempo, uno de los sentidos que más desapercibido pasa es el olfato, seguido del sentido del gusto. ¿Cuántas veces os ha preguntado el médico sobre estos aspectos? El estudio de estos problemas suelen llevarlo otorrinolaringólogos. Y se puede detectar haciendo un detallado cuestionario (y, por tanto, historia clínica), una endoscopia nasal, test especializados (como UPSIT o the Sniffin Sticks Test battery mencionados por Boesveldt, 2017), una resonancia magnética, medición del volumen del bulbo olfatorio… entre otros exámenes.

En algunos casos se requerirá medicación, en otros tiempo, en otros una cirugía… Finalmente, también existen “entrenamientos del olfato», mencionados por primera vez en un paper de Hummel et. al., 2009 (Boesveldt, 2017). Estos consisten en oler intensamente cuatro olores dos veces al día y durante varios segundos en un periodo de unos 4 meses. Aparentemente, este entrenamiento sí puede tener buenos resultados.

Y hasta aquí la información relacionada con la anosmia que os quería contar. ¿Qué os parece? ¿Sabíais esto? Espero que os haya resultado útil.

Ya sabéis que cualquier duda me la podéis hacer llegar a mi correo electrónico belriesco@outlook.com o podéis dejarla en un comentario a continuación.

Finalmente, si compartes esta entrada, ¡me ayudarías mucho a difundir este blog! ¡Gracias!

Un saludo y nos vemos pronto,

Letras en Español – Ms. Riesco Almeida ©

REFERENCIAS

Boesveldt, S et al (2017): Anosmia A clinical review. Chemical Senses, Vol 42, 513/523. doi:10.1093/chemse/bjx025

Chiu, A. et al. (2021): Covid-19 induced anosmia associated with olfactory bulb atrophy. Neuroradiology 63:147-148

Heidari, F. et al. (2020): Anosmia as a prominent symptom of Covid-19 infection. Rhinology 58:3, 302-303

Huynh, P. et al. (2020): What is anosmia? JAMA Patient Page.

Meng, X. et al (2020): Covid-19 and anosmia: a review based on up-to-date knowledge. Am J Otolanyngol 41 102581

National Institute of Heath. National Institute on Deafness and other Communication Disorders (2014): Smell disorders. Taste and smell. US Department of Health and Human Services.

Un comentario sobre “Anosmia: qué es, causas, cómo se detecta…

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