Inicialmente el título era “Recuerda que vas a morir”, así que tal vez el título actual ha mejorado un poco mi primera idea. Y yo sé que tal vez no es el mejor título para una publicación en este blog, pero sabéis que me gusta hablar de diferentes temáticas, así que, pensé, ¿por qué no hablar un poquito sobre algo relacionado con el estoicismo? Allá voy.

Aviso: esto no es una clase sobre estoicismo ni nada que se le parezca. Una simple reflexión conectada con algo que el estoicismo tiene en cuenta.

Por cierto, antes de seguir, si queréis compartir vuestras opiniones, podéis dejar un comentario o enviar un correo a belriesco@outlook.com . También compartir la entrada, ¿eh? Y ahora sí…

Recientemente una persona muy cercana me dijo:

“-Bel, aquí tienes este regalo y es un regalo de agradecimiento. Además, he querido incluir una pequeña cita, pero que no hiciese referencia a la amistad que tenemos; pues no quiero que, si algo afecta a esta amistad en el futuro, dejes de usar este regalo por la referencia [a esta amistad]”.

Inmediatamente sentí una bajada de energía. No estaba mareada, no. Era diferente. Solo tenía ganas de quedarme a solas con el regalo y llorar en silencio. No era un llanto desesperado. Simplemente algunas lágrimas que no podían ser contenidas acompañadas de unas respiraciones profundas. Al mismo tiempo, noté una inmediata conexión con mi yo interior. No sé explicarlo con otras palabras. Segundos después, tras conectar con esa primera respiración profunda, empecé a tomar consciencia de una realidad que, hasta el momento, había querido evitar observar.

Espero que, mientras lees estas líneas, no te encuentres muy confundido. Voy a tratar de explicar ahora el porqué de todo esto. Bueno, en realidad no sé el motivo exacto, pero sí tengo una intuición de lo que puede ser.

Has de saber que la persona que me hizo este precioso regalo es increíble. Una muy bella persona en todos los sentidos. Pero entonces, ¿cuál es el problema?

Hace unos días, os compartí en este mismo blog que yo suelo escribir un diario de agradecimiento, pues considero esencial dar las gracias por los amigos, familiares, compañeros (entre otros, puedes añadir más a tu lista) y las experiencias con las que contamos en nuestro día a día. Experiencias que, al fin y al cabo, contribuyen a nuestro crecimiento como personas. Sin embargo, nunca me había parado a pensar en la posibilidad real de que esta persona que me hizo el regalo un día ya no estuviese en mi vida. ¿Quiere decir esto que va a pasar y que dejará de estar en mi camino algún día? No. Pero tampoco quiere decir que no pueda pasar. ¿Entiendes? Por eso, cuando escuché estas palabras pronunciadas por esta persona, la realidad del ser humano vino a mí de golpe. Fueron palabras claras, directas y sinceras. Palabras que me recordaron que la vida humana es muy limitada y que si nosotros mismos no somos permanentes, ¿por qué consideramos que lo que tenemos ahora (material y personal) va a serlo? Incluso aunque estén contigo durante una parte considerable de tu vida, eso (pertenencias y personas) también va a dejar de existir en algún momento. El cambio es la constante.

Y, hablando de cambios, todo lo que está con nosotros también va cambiando. Evalúa ahora una relación familiar muy cercana. Por ejemplo, la relación que tienes con tu padre, madre o hermano. ¿Esa relación es igual hoy que la relación que teníais cuando tú, lector, eras un niño de 5 años? ¿Esa relación es igual hoy que la relación que tenías cuando eras adolescente? ¿Esa relación es igual hoy que la relación que tenías hace cinco años? Espero, en todos los casos, un no por respuesta. Por otra parte, considero que, aunque sigas manteniendo esa relación con esa persona, en esa relación ha habido cambios. Todo cambio lleva una pérdida, una muerte. Las muertes no están únicamente relacionadas con el fallecimiento de una persona, también hay una muerte (pérdida) cuando dejamos atrás un hábito (saludable o perjudicial. En un caso la muerte será más bienvenida que en el otro), cuando dejamos atrás el colegio y pasamos a nuestra escuela secundaria, cuando dejamos de vivir en casa de nuestros padres, cuando cambiamos de piso, cuando cambiamos de trabajo, cuando tienes que pasar por un proceso de sanación… ¿Puedes completar la lista?

Por eso, precisamente, es bastante interesante prestar atención a algo que los estoicos comentaban, esto es, vive el momento presente, aprécialo y, por supuesto, recuerda que vas a morir.

También aprecia los malos momentos. Pues, aunque te parezca esto llamativo, son los malos momentos los que potenciarán tus capacidades, te descubrirán nuevas habilidades, te harán usar un ingenio que nunca antes creíste posible…, entre otras cosas. Y, retomando el tema inicial, tras pensar en la posibilidad de pérdida, entiendo que puedas sentirte un poco confundido, triste y con ganas de evitar este pensamiento. Sin embargo, únicamente siendo consciente de esa posibilidad (insisto, no significa que ocurra, simplemente es algo que hay que considerar), vas a valorar mucho más todo aquello que tienes (personal, espiritual y material).

No vas a dejar de salir a la calle por el miedo a ser atropellado. No obstante, el atropello es una posibilidad.

No vas a resignarte a tener hijos (si es tu deseo) por el miedo a complicaciones en el parto. No obstante, complicaciones puede haber durante la gestación, en el parto e, incluso, en el postparto.

No vas a tener una vida completamente inactiva por el miedo a un esguince en el tobillo. No obstante, la posibilidad de sufrir algún daño en las articulaciones existe.

No vas a dejar de comer por el miedo a tener una reacción alérgica. No obstante, una reacción alérgica es una posibilidad.

Quizás no son las frases más claras que he escrito en todo este tiempo, pero yendo un poco más allá de las palabras y no quedándose únicamente con su significado denotativo, tal vez es más sencillo comprender lo que trato de expresar.

Por el momento, mi resumen de esta entrada:

  1. Observa (es decir, presta atención a tu alrededor: personas, lugares, momentos, paisajes…)
  2. Evalúa (¿quieres esto en tu vida? ¿Por qué está en consonancia con ella o por qué crea una disonancia?)
  3. Valora y aprecia (tanto las buenas experiencias como aquellas que, con el tiempo, van a crear en ti un gran aprendizaje).
  4. Y, por supuesto, como ya he dicho en anteriores ocasiones, vive. Solo lo vas a hacer una vez. ¿Y si te esfuerzas por aprovechar al máximo esta vez?  

Si has llegado hasta aquí, muchas gracias. Espero verte pronto.

Un saludo,

Letras en Español – Ms. Riesco ©

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